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El hijo de la fallecida culpa al Ayuntamiento de no limpiar el terreno municipal que se desplomó sobre la vivienda el pasado mes de 13-julio-2010
El hijo de la mujer que falleció aplastada el pasado mes de julio al caerle encima parte de la casa cueva donde vivía en Puerto de Mazarrón ha denunciado al Ayuntamiento por homicidio imprudente, tras considerarlo como responsable del fatal accidente al ser propietario del terreno colindante que se desplomó sobre la casa. Samuel Moreno indica que solicitó al Consistorio que retirara los escombros que amenazaban con caer sobre su casa hasta en veinte ocasiones, según la documentación que aporta. Desde el año 2003 venía alertando del riesgo. "La tragedia pudo evitarse si el Consistorio hubiera actuado a tiempo", dice el hijo de Manolita Yúfera, que se encontraba en la casa el día 13 de julio, junto con sus tres hermanos, cuando la vivienda sepultó a su madre. Desde ese día, Samuel vive en la casa precintada "bajo su cuenta y riesgo", según el acta de la Policía, y de la caridad de los vecinos. No tiene otro sitio donde vivir. Sus hermanas se fueron a vivir con un familiar a Molinos Marfagones y su hermano vive "donde pilla". Samuel reclama justicia mientras la causa sigue si curso el Juzgado número 3 de Totana. El joven denuncia, asimismo, la falta de asistencia y respuesta del Ayuntamiento, al que reclama una solución, un trabajo y las responsabilidades patrimoniales que le correspondan, según la denuncia que ha puesto en manos de un abogado de la familia. Samuel Moreno, hijo de la fallecida, viene reclamando ayudas al Ayuntamiento ante la situación de desamparo y la falta de recursos en que se han quedado él y sus hermanos, con los que convivía con su madre en la casa derruida. Explica que no tiene otro sitio donde vivir y por eso lo hace en parte de la casa que aún sigue en pie, mientras que la parte trasera que colinda con la escombrera sigue precintada. El abogado de la familia ha pedido responsabilidades al Ayuntamiento, aún sin percibir honorarios, dada la precaria situación en que se encuentra la familia. Se encadenó en el tejado?La Policía Local precintó la casa y el perímetro a causa del derrumbe y prohibió el paso a la zona, tal y como confirma el expediente de declaración de ruina de la concejalía de Urbanismo. Sin embargo, este vecino del Puerto se encadenó en el tejado, infingiendo la orden de prohibición de paso, y la Policía Local tuvo que intervenir y bajarlo. La Policía, de momento, no puede asegurar si el hombre vive o no en la casa, aunque le consta que suele ir por el inmueble "bajo su cuenta y riesgo". Tampoco consta si se ha procedido al corte de suministros de agua y electricidad. Desde que se vino abajo la casa está pendiente del derribo de la chabola. Será el juez quien finalmente decida sobre el desalojo o qué puede hacerse si hay un okupa o alguien habita la casa cueva cuando llegue el momento de tirarla abajo.
El próximo lunes 16 de Mayo, a las nueve de la mañana, el consistorio mazarronero, bien provisto de maquinaria pesada y demás aparejos de demolición, procederá al derribo del único refugio que le queda a Samuel Moreno Yúfera: un joven vecino de Puerto de Mazarrón que no solo pierde su vivienda, en un terrible acto de insolidaridad municipal, sino que ha de apechugar con los gastos derivados del mencionado derribo.
El calvario de Samuel comenzó el verano pasado en un aciago día del mes de julio, cuando vio morir a su madre aplastada bajo un corrimiento de tierras, como consecuencia de las lluvias torrenciales sobre Puerto de Mazarrón. Aquel nefasto día, no solo dejó de tener madre, sino que, con ella, se volatilizaron, al parecer, sus derechos a una vivienda digna. La vivienda, una casa-cueva en una ladera de la cuesta del faro, quedó en un lamentable estado. Ruina, así la calificaron los técnicos municipales. Que incoaron, ipso-facto, quizá para cubrir el 'expediente', o talvez para eludir las responsabilidades subsidiarias del ayuntamiento, pues los terrenos que cedieron, dando pronta sepultura a la madre de Samuel, eran terreras de suelo municipal.
Prontitud y beatitud administrativa por un tubo. Celeridad en enterrar, por segunda vez a Manuela, madre de Samuel. Y, prisas por salvar en procedimiento legal para declarar la vivienda-cueva como una aberración administrativa que había que quitarse de en medio cuanto antes.
Este muchacho desamparado, de todos y por todos, en primer lugar por los servicios sociales del mismo ayuntamiento -Solo le han sufragado un par de meses de alquiler de otra vivienda. Y punto pelota- , se verá en la calle sin posibles, ni posibilidades para hacer frente a la incomprensible en insolidaria cantidad -12.000€- que le reclama el consistorio en concepto de 'acoso' y derribo de su hogar.
Que, puestos a pedir por esas boquitas de piñón, y por salvar su expediente y sus elecciones, digo yo, que bien podrían haber pedido un riñón de Samuel. Total, con el que le quede podrá ir tirando, ¿no? Resumiendo, si es que podemos sintetizar todo este embrollo indolente del ayuntamiento de Mazarrón. Samuel pierde a su madre, sus hermanos han tenido que emigrar, él mismo no sabe donde va a vivir a partir del lunes y, encima, deberá hacer frente a una absurda deuda con el consistorio de Mazarrón, que habrá de sepultar, bajo la 'presión' de una ridícula eficacia administrativa, su esperanza y subsistencia.
¿Se puede pedir mayor disparate de un ayuntamiento, con su alcalde a la cabeza? Ustedes mismos lectores, acudan en el albor de próximo lunes a la subida del faro, en Puerto de Mazarrón, y verán como las gasta este 'eficaz' consistorio. Y, tras su buena obra de cada día, se irán a sus casas con la cara bien alta y la dulce sensación del deber cumplido. Y Samuel, entre tanto, con una mano delante y otra detrás, al raso, sin el calor de su familia y el dolor de corazón y del bolsillo…
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